En nuestros encuentros estuvimos viendo que Jesús proclama el Reino de Dios a través de hechos (milagros) y palabras (parábolas, discursos…).
Pero lo más importante es que nos enseñó con cada palabra que dijo.
Te invito a leer Lc 11, 1-10:
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación».
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos". Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
Todos somos hijos de Dios. Él es nuestro Padre. El día que nos bautizaron, Dios nos adoptó como sus hijos.
Jesús nos enseña a acercarnos a Dios Padre de una manera muy especial.
¿Te acordás que en ese país donde vivía Jesús la gente era muy religiosa?
Pero tenían una idea de Dios como la de alguien tan grande y tan lejano, que ni siquiera se podía decir su nombre.
En cambio, Jesús nos enseña a llamarlo “ABBA”. Es como llamarlo “papá”, “papi”, “pá”.
Es como tratarlo con toda la confianza y el amor de un hijo, que sabe que su Padre lo va a escuchar.
Además en el Padrenuestro, Jesús nos invita a tener una relación personal y comunitaria con Dios, ya que dejamos de lado el egoísmo para pedir por todos.
¿Qué le pedirías hoy a Dios? ¿Te animás a escribir tu Padrenuestro?
Podés enviarlo por mail a: catequesismadreadmirable@gmail.com
Para rezar esta semana, te dejo la oración del Padrenuestro cantada 👇
Durante las últimas clases estuvimos aprendiendo que Jesús nos regala su Palabra para que seamos cada día mejores personas.
Cuando vamos a misa, la escuchamos durante la LITURGIA DE LA PALABRA.
Tener confianza en Dios, nos hace sentir más tranquilos. Tenemos plena confianza que nuestro Padre celestial nos conoce, conoce nuestras obras y siempre cuida de nosotros.
Te propongo que leas Mt 18, 1-5:
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: «¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?».
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo”.
Jesús nos invita a tener el corazón como el de un niño.
Te invito a que reflexionas sobre estas preguntas:
¡Que lindo fue compartir juntos la fiesta de Madre Admirable!
Y también la cartelera. Miren que linda quedó 👀👇
El lunes en ZOOM compartimos qué significa ADMIRAR y por qué MARÍA es ADMIRABLE.
Les comparto algunos ejemplos de su vida, que ustedes también compartieron:
El día que el Ángel Gabriel le anunció que sería la MAMÁ de Jesús, María dijo SI. Ella estuvo dispuesta a hacer la VOLUNTAD DE DIOS con mucha ALEGRÍA.
Cuando Jesús nació en Belén, María estuvo muy cerquita de Él, cuidándolo desde el primer momento.
Cuando Jesús tenía 12 años se perdió en el Templo de Jerusalén, y María muy preocupada fue a buscarlo. ¡Cuando lo encontró se puso muy feliz!
Cuando Jesús tenía 30 años, fueron invitados a una boda. Allí hizo su primer milagro. María lo ayudó, diciéndole a los invitados que “hagan lo que Jesús les diga”.
Cuando Jesús murió en la cruz, María estuvo muy cerquita de Él junto con Juan, uno de los discípulos. En ese momento, Jesús les dijo: “Hijo, aquí tienes a tu madre. Madre, aquí tienes a tu hijo”. Y desde ese día María es también nuestra mamá.
María nos cuida y protege desde el cielo, como nuestra segunda mamá.
¿Te animás a buscar en la sopa de letras algunas de las virtudes de María? 💙
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¿a quién admirás? ¿por qué?